Actuar localmente, ahora, sin esperar a los Estados

Si la movilización de los Estados es una necesidad absoluta para transformar las reglas del juego económico y asumir el desafío de la lucha contra el calentamiento global, no es necesario a que las iniciativas lleguen a escalas locales, los territorios pueden y deben iniciar el nacimiento de un nuevo mundo, más resistente y sostenible, ahora.

Movilización insuficiente y tardía de los Estados.

En 2015, los firmantes del Acuerdo de París se comprometieron a hacer todo lo que estuviese a su alcance para limitar los efectos del calentamiento global a + 1.5 ° C para fines de siglo. Pero los esfuerzos fueron un fracaso, 2018 fue un año récord de emisiones de CO2.

En diciembre pasado, la COP25 no cambió la situación. Sin embargo, un informe de la ONU  advirtió de la década perdida desde 2009 y del peligro de esperar más para tomar medidas. Cuanto más retrocedamos, más difícil será para respetar el escenario de 1,5 ° C. Es así como los Estados ahora tendrían que reducir las emisiones en un 7,6% anual durante el período 2020-2030, es decir, una multiplicación de las contribuciones nacionales por 5.

¿Es la escala local la clave para un cambio coherente e inminente?

La movilización de cada gobierno y la acción voluntaria entre los Estados son indispensables y urgentes para transformar profundamente la organización socioeconómica mundial, invertir la curva de las emisiones de gases de efecto invernadero y prepararse para los efectos ya inevitables del cambio climático. Sin embargo, si bien algunos Estados tardan en actuar eficazmente, y más aún en coordinarse entre sí. Es por eso que las autoridades locales pueden avanzar a corto plazo, creando y fomentando sin más demora nuevas prácticas y organizaciones a escala de sus territorios tales como la reubicación de partes de la economía, reducción de los viajes y del uso de recursos vírgenes, desarrollo de la energía local, transformación de los alimentos, recreación de la solidaridad local…

Dado a que no existe una receta milagrosa para la transición  hacia la sostenibilidad, el nivel territorial es el adecuado para identificar las palancas de acción adaptadas a cada realidad sobre el terreno: contexto social, tejido económico, recursos disponibles, patrimonio cultural local, etc.

La construcción de ciudades y territorios resilientes también implicará necesariamente una reorganización local, centrándose en los recursos disponibles localmente en cortocircuitos (alimentos, energía, materiales, habilidades, tierra, equipos, etc.) y el fortalecimiento de las capacidades locales para satisfacer las necesidades de habitantes, para reducir el transporte y la dependencia de las importaciones.

Así mismo como la crisis actual de salud del Covid-19 trae dolor y emergencia, también trae importantes consecuencias ecológicas como es la reducción de la contaminación del aire y el consumo de energía. Además buscara establecer cadenas de suministros locales más fuertes ya que la pandemia podrá generar presión sobre grandes empresas para sopesar la eficiencia y los costes / beneficios de un sistema de cadena de suministro globalizado contra la solidez de una cadena de suministro basada en el país. Cambiar a una cadena de suministro nacional más sólida reduciría la dependencia de un sistema de suministro global cada vez más fracturado.

Finalmente, el nivel local es el nivel democrático más cercano a los ciudadanos y, por lo tanto, el más relevante para el diálogo y la construcción, con ellos, de nuevos comportamientos diarios, así como para la realización de proyectos concretos.

Iniciativas para coordinar, duplicar y amplificar

Las autoridades locales pueden utilizar sus respectivas competencias administrativas, en materia de desarrollo económico, educación, planificación urbana, política de residuos o de aguas, con el fin de transformar el comportamiento y apoyar el desarrollo de ofertas y canales locales virtuosos. Más allá de sus competencias regulatorias, el voluntarismo y la creatividad pueden hacer maravillas.

Las autoridades locales pueden iniciar y llevar a cabo proyectos por sí mismas. Por ejemplo, el mercado SMICVAL de Libourne Haute-Gironde ha transformado el antiguo centro de recogida de residuos en un “supermercado invertido”: los residuos se traen para su reutilización y se recuperan otros objetos o materiales de segunda vida, lo que reduce la producción de residuos en un 30%. Con el apoyo de la comunidad la región de Audruicq, el Ecoparque Alimentario es un instrumento experimental y de capacitación para los profesionales de la agricultura, destinado a desarrollar nuevas actividades agrícolas y a apoyar los sistemas alimentarios locales. También ha creado 45 puestos de trabajo en el sitio. El refuerzo de los criterios de preservación de la biodiversidad, la lucha contra la expansión urbana o la economía circular en los documentos de planificación urbana es también un medio de transformación del territorio.

Las comunidades también pueden facilitar el desarrollo de iniciativas llevadas a cabo por otros grupos de interés. Aumentar la proporción de alimentos orgánicos en los comedores escolares, promover cero desechos para todos los eventos municipales o incluso fortalecer los requisitos ambientales en las especificaciones de los edificios públicos son señales positivas que están impulsando las cadenas de suministro locales sostenibles. Para apoyar a asociaciones virtuosas o empresarios, también existen muchas soluciones: crear fondos patrimoniales, poner a disposición tierras, ayudar a capacitar, facilitar reuniones o incluso participar en la capital de proyectos colectivos.

En muchos sentidos, un mundo nuevo se puede inventar localmente hoy.

X